Hay cosas que me gustan de vos. Y cosas que no, por supuesto.
Pero mi cerebro no puede contener todas las preguntas a la vez, todo el tiempo.
Entonces elijo pensar en las cosas que me gustan. Me acuerdo de las que no me gustan, generalmente, en el instante en que suceden.
Me gusta que seas tan dulce. Me gusta que seas tan sensible. Me gusta que seas tan hermosa vestida y desvestida. Me gusta que cantes. Me gusta que pintes. Me gusta que bailes. Me gusta que me invites a bailar. Y me gusta que me respetes cuando no tengo ganas.
Me gusta que me mires y me gusta que me observes. Me gusta que me toques y me gusta que me sientas. Me gusta que me escuches y me gusta que me entiendas. Me gusta que me beses y me gusta que me muerdas.
Me gusta que te guste y me gusta que me quieras.
No me gustan tus caprichos, tus enrosques ni tus vueltas.
No me gusta que te vayas, escapando, sin respuesta.
Algunos de tus silencios,ni tus enojos adolescentes
Tus impulsos ofensivos ni tus crisis permanentes.
No me gusta verte tan cómoda, definiéndote inestable
Considerando “otra persona” a la feliz o saludable
Si yo pudiera enamorarme, solo de una de las dos,
Esta claro que elegiría la que me gusta, no la que no.
Pero me gusta compartir y quiero compartir contigo
Aunque hay veces de sorpresa te trasnsmutas de un suspiro
Cuando linda eres muy linda y cuando mala eres muy mala
Y cuando tarda demasiado exige saber esperarla
Cuando hablo, porque hablo, cuando callo, porque callo
Cuando pido, porque pido, si no pido, porque olvido.
No escribo nada nuevo, quien entiende a las mujeres?
Si le gusto se asusta, si me gusta va y me hiere
Me convence de sacarme toda mi fiel armadura
Para poder desgarrarme toda mi carne desnuda
En vez de preguntarse que le gusta de mi
Se pregunta que me gusta de ella por quererla así
Yo no se si me equivoco, por quererla convencer
que el compartir preguntas es mejor que responder
Pero ella es tan ansiosa que la desespera esperar
Las respuestas tan ansiadas sin saber ni preguntar
Y si sabe lo esconde, y si miente, oscura, es peor
Porque la que me gusta es sincera, brilla colores y vibra amor.
domingo, 28 de noviembre de 2010
lunes, 15 de noviembre de 2010
EL DÍA
No es lo mismo estar al día que vivir al día.
El primero implica haber saldado deudas y el segundo que siempre se está sobre el límite de adquirirlas.
No es lo mismo decir “Tuve un buen día” a decir “Éste fue mi día”.
Saquen sus propias conclusiones...
Más fácil de entender es la dicotomía entre vivir de día o dormir de día.
Eso lo puede entender hasta un pequeño infante de cualquier jardín.
Pero por qué uno emplea más frecuentemente la frase de fastidio “uff… qué día” y nunca dice “uff… que mes” o “uff… qué hora”?
Algunos quizás apelen y digan usar la frase “uff… qué año” o en su versión diminutiva “tuve un añito…” pero esto se aplica dentro de un contexto de resignación, autocompasión y tristeza (superada o no). Un enfoque muy lejano al sentimiento de fastidio del “uff… qué día”
En esta sociedad, la principal medida de tiempo es el día.
La gente la lleva en sus muñecas o ha trasladado la ansiedad del tiempo a sus celulares telefónicos (esos aparatos que todavía conservan la función de teléfono para comunicaciones orales a distancia).
“Hasta mañana” es eternamente más concreto que “Hasta pronto” o un “Hasta luego”.
“Hasta ahora…” es muchísimo más efectivo que un “Todo terminó”
“hasta ahora estaba seguro” es extremadamente demoledor comparado a un “No sé si estoy seguro”.
Cada día puede ser distinto a los otros.
Y hasta ahora nadie me ha convencido de que he vivido el mejor día de mi vida.
Y de eso estaba muy seguro.
Hasta ahora.
El primero implica haber saldado deudas y el segundo que siempre se está sobre el límite de adquirirlas.
No es lo mismo decir “Tuve un buen día” a decir “Éste fue mi día”.
Saquen sus propias conclusiones...
Más fácil de entender es la dicotomía entre vivir de día o dormir de día.
Eso lo puede entender hasta un pequeño infante de cualquier jardín.
Pero por qué uno emplea más frecuentemente la frase de fastidio “uff… qué día” y nunca dice “uff… que mes” o “uff… qué hora”?
Algunos quizás apelen y digan usar la frase “uff… qué año” o en su versión diminutiva “tuve un añito…” pero esto se aplica dentro de un contexto de resignación, autocompasión y tristeza (superada o no). Un enfoque muy lejano al sentimiento de fastidio del “uff… qué día”
En esta sociedad, la principal medida de tiempo es el día.
La gente la lleva en sus muñecas o ha trasladado la ansiedad del tiempo a sus celulares telefónicos (esos aparatos que todavía conservan la función de teléfono para comunicaciones orales a distancia).
“Hasta mañana” es eternamente más concreto que “Hasta pronto” o un “Hasta luego”.
“Hasta ahora…” es muchísimo más efectivo que un “Todo terminó”
“hasta ahora estaba seguro” es extremadamente demoledor comparado a un “No sé si estoy seguro”.
Cada día puede ser distinto a los otros.
Y hasta ahora nadie me ha convencido de que he vivido el mejor día de mi vida.
Y de eso estaba muy seguro.
Hasta ahora.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)