sábado, 11 de septiembre de 2010

LOS SINÓNIMOS

Si uno buscara razonar el significado de la frase más popular compuesta por dos palabritas “Te” “Amo”, estaría en serios problemas. Contaría con muchísimos inconvenientes para despojar del análisis o pseudo-investigación lingüística todas las subjetividades propias del plano del romance, las emociones, los sentimientos y demás abstracciones míticas o mágicas de los misteriosos secretos del sistema nervioso central.

Quizá un poco más amables y dóciles sean las otras palabritas de la frase “Te” “Quiero”.
Éstas permitirían, al menos una, explicación lógica.
“Te quiero” podría ser justificada o explicada como la abreviatura resultante de la síntesis de múltiples frases que indicarían una serie de deseos hacia otra persona, animal o ser vivo cualquiera. Podría ser tanto el resúmen de “te quiero ver” como de “te quiero agradecer”. Podría estar sugiriendo “te quiero tener junto a mi” como “te quiero extrañar menos”.
Podría funcionar tanto como afirmación de “te quiero hacer feliz” como de un inocente pedido “te quiero pedir abrazos”. “Te quiero escuchar y sentir” o “te quiero coger y hacer el amor”. “Te quiero en mi vida” y “Te quiero cuidar”.

Pero con el “Te amo” no hay ninguna explicación que pueda satisfacer o siquiera intentar convencer a un lingüista serio. Salvo la explicación de ese genio. Un genio cualquiera, de esos genios que uno se cruza en algún bar a altas horas de la noche, que al esbozar con gesto de escritor maldito y artista sufrido la sentencia de su vida, ante el auditorio compuesto por una sola persona con un cuaderno, me dijo: “te quiero” y “te amo” son sinónimos. Pero “Te amo” es una frase mucho más linda y muchísimo más difícil de pronunciar.

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