Pensaba escribir sobre algo importante… o bueno ahhh “IMPORTANTE” no sé si tan así… pero sí al menos interesante… si… i n t e r esant e… o algo así.
Observé por sobre mi hombro izquierdo, en diagonal con un suave giro desde el cuello sin mover músculo facial alguno ni por accidente, el anotador apoyado arriba de la consola Peavy de 12 canales cañito y paliada como pocas, que ya se había acabado… había anotado la última canción justo en la última hoja del anotador. Ese anotador donde hay un dibujo de un hombre, bastante barbudo, con una guitarra estilo española o criolla, que parece llevar rasgos míos pero también de Inodoro Pereyra y del mismísimo Fontanarrosa, del Che Guevara y de Hugo Varela, o de Fontova mezclado con El Náufrago… Pero esa fue la tapa del anotador durante los últimos 4 años aproximadamente… porque era un anotador mucho más grueso que los anteriores, que duraban uno o dos años. Este anotador duró como cuatro… o más de cuatro, en este momento no me quiero poner a hacer cuentas… pero duró el doble que los anotadores anteriores…Éste anotador era grueso. Tenía muchas hojas. Muchas hojas en blanco. Muchas hojas en blanco para llenar… Era bastante pesado. Ahora que ya no lo llevo en el bolsito a todos lados me di cuenta que me está dejando de doler permanentemente el hombro izquierdo por la tira del bolsito que hace presión justo en esa zona. Ahora las últimas cosas que anoté, las fui mechando en el mismo cuaderno tapa dura que encontré de casualidad. Pero lo comparten las planificaciones del jardín de los sábados, con unas tareas del profe de canto, con una factura que tengo que llamar a un flete de hace un año para pedirle que la corrija o me dé una nueva porque sino en la cooperadora no nos van a devolver la plata del gasto de llevar esos armarios viejos de un depósito de San Martín hasta el Bajo Flores. Son muchas las cosas que conviven en ese cuadernito. No es lo mismo que anotar en un nuevo anotador. Un nuevo anotador con una nueva tapa, que te va a acompañar en el bolsito a todos lados. Entonces, ya que todavía no tengo nuevo anotador, prefería en vez de sentarme en cualquier lado a escribir a mano en alguna hoja suelta o de cuadernito sin importancia… preferí escribirlo directamente en la computadora.
Y de repente, entonces, agregando, definiendo, empezando a… quería escribir, pero no sabía bien qué… de hecho, no tenía ni la menor idea del qué… y me sentí vacío. Me sentí sin proyectos. Me sentí sin ideales ni siquiera ideas. Me sentí sin sentimientos. Me sentí. Me sentí, por ese instante accidental, raro. Me sentí sin miedo en ese sentir. Como un PAUSE que duró un segundo. Exactamente un segundo de cualquier reloj chino con la pila usada a punto de recibir el Knock out o nocau que es lo mismo. Pero yo lo viví como muchos más.
Fue un momento que me sorprendió. Y si en mis años no he perdido muchas cosas, quizás de la que más viejo me puse es de la capacidad de sorpresa. Y me avergüenza confesarlo. Pero no lo puedo evitar. No me sorprendo fácilmente. Entonces, que ese momento me sorprenda así, de esa manera, me causó un grato placer. El placer de no saber. Y el placer de tener que echar mano a un nuevo recurso que te sirva para salir de ese vacío/dificultad/desafío. Y si hablar del instante, queriéndolo adornar como esa gente que cuenta historias… y sabe adornar para hacerte cada vez más interesante la historia y hace volar tu imaginación a crear imágenes en tu cabeza que son únicas y nunca se las vas a poder transmitir a nadie con fidelidad aunque quieras, esa gente que te regala algo que en tu recuerdo va a ser solo tuyo y de nadie más, esa gente que dispara ideas y sentimientos e imágenes y sensaciones que se multiplican por cada interpretación distinta de cada persona con su historia, saberes, gustos y diferentes tipos de percepciones. Decía… si hablar del instante sirve para contar una historia… bueno… ahí vamos… y fue como empezar a registrar el momento mismo cual pensar en voz alta… quizás sería más práctico grabarlo… pero ya sería otro género. Nadie lo aceptaría como literatura. Pero así descripto parece una des-grabación… Y qué? No es literatura? Quién me va a venir a discutir si es literatura o no. Yo digo que sí y ya fue. Es.
Es tarde.
Y no da escribir en la compu. Me tengo que comprar urgente un nuevo anotador.
O pedirle a alguien que me lo haga.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar