Una cosa es que te siga un perro.
Y otra cosa es que te sigan dos.
Cuando te empiezan a seguir tres, es momento de comenzar a registrar que algo no es totalmente “cotidiano”, por así decirlo… “ordinario” podría ser también otra palabra, otra definición.
No sé si fue antes o después del cuarto perro que empecé a recordar otras playas de mar, playas de río, márgenes de lagos y lagunas recorridas; ciudades con una fuente de aguas danzantes o no danzantes… y cada uno de los perros que siempre aparecían.
Al quinto perro, la anécdota de los análogos perros anteriores a esta playa, brotaba de mi boca cual parlante andante.
Parecía un carro viejo con el megáfono en el techo narrando una especie de historia fantástica del flautista de Hamelin en una adaptación barata de Disney Channel ambientada en la actualidad, protagonizada por un ignoto actor del fin del mundo.
Seis perros ya despertaban la estruendosa carcajada por la certeza de saber que cerca del agua era donde mayor atracción de perros había sentido.
Una pavada.
Un recurso barato, de escritor barato.
La estúpida casualidad de recurrir al horóscopo chino o, mejor aún, el estúpido recurso de negar la casualidad del horóscopo chino y atribuirle al Perro de Agua un significado místico. Calificarlo como una señal de algo o un mensaje metafísico.
Pero ¡ocho perros! ¿cuál fue el número siete que me perdí por distraerme en esa radio parlante encendida en mi cabeza? …creo que el marroncito de patas oscuras.
Me hace acordar al Roña. El que me seguía ese verano en Gesell.
Y el primero me había hecho acordar del de Mina Clavero… el que saltaba a morder el agua que yo tiraba como baldazos hacia arriba.
No es que cada perro me hiciera acordar a otros. Varios sí. Pero no todos. Pero el noveno era casi idéntico a Chila. A mi hermosa Chilita. La mononita linda de ese candombe inédito perdido en otro anotador. La que me siguió varias cuadras por Chilavert y me convenció de llevarla a casa.
…pero en Chilavert no había agua. Y Chila había aprendido a comer de la basura.
Creo que yo fui su agua.
De alguna manera yo soy su perro de agua.
buenisimo!!
ResponderEliminar